Dificultades en el agarre y el peso: ¿Desnutrición como etiqueta o punto de partida?
¿Sientes que tu bebé pasa todo el día pegado al pecho, pero en los controles pediátricos vemos que no está ganando el peso esperado? Cuando escuchamos palabras como «bajo peso» o «riesgo de desnutrición», es fácil sentir miedo. Sin embargo, en la consulta, la desnutrición no es una etiqueta para juzgarte, sino una señal clínica que nos indica qué abordaje debemos tomar.
Respira profundo, mamá. No estás sola y, lo más importante: no es tu culpa.
Cuando un recién nacido (sin otras patologías) no logra subir de peso adecuadamente, casi siempre debemos poner la lupa en la mecánica básica: el agarre y la succión.
Señales clínicas de una transferencia de leche ineficiente
A veces, las pistas de que el bebé no está obteniendo lo que necesita son muy claras en el consultorio. Estas son algunas señales a las que prestamos atención:
Tomas excesivamente frecuentes y cansancio: Si tu bebé pide pecho cada hora o menos, se cansa rápido o se suelta frustrado, podría estar extrayendo solo la «leche del principio».
Deposiciones verdosas: Esto ocurre cuando el bebé consume mucha leche inicial (rica en lactosa y agua), pero no llega a la «leche del final», que es la más rica en grasa, la que más sacia y la responsable directa de la ganancia de peso.
Variantes anatómicas ocultas: Detalles que solo notamos al examen físico, como un paladar ojival (un paladar un poco más profundo o alto de lo habitual). Esto puede hacer que al bebé le cueste hacer un buen «sello» y mantener el vacío necesario para extraer la leche de forma efectiva.
Nuestro abordaje: ¿Qué hacemos entonces?
El objetivo es transformar la angustia en un plan de acción concreto. No nos quedamos en el diagnóstico, pasamos a las soluciones:
Evaluar la toma completa: Observar cómo se agarra el bebé es el primer paso. ¡No se trata solo de ver si te duele, sino de evaluar cómo come y deglute!
Corregir la postura: Pequeños ajustes milimétricos en cómo sostienes a tu bebé o cómo lo acercas al pecho hacen grandes diferencias en la transferencia de leche.
Trabajo en equipo: El acompañamiento profesional temprano previene complicaciones mayores, corrige la curva de peso y, sobre todo, protege tu experiencia de lactancia.
¿Cómo prepararte para tu primera consulta de evaluación de lactancia?
Llegar al consultorio con un bebé que no gana peso genera ansiedad, por eso saber qué esperar y cómo prepararte puede darte mucha paz mental. Aquí te compartimos cómo puedes ir alistando el terreno:
Evita restringir las tomas antes de la cita: No intentes «guardar leche» o espaciar las comidas. Queremos ver una toma real, tal y como sucede en tu día a día, con sus aciertos y sus dificultades.
Anota tus dudas y sensaciones: En medio del cansancio es fácil olvidar detalles. Escribe en el notas de tu teléfono cuántas veces tomas notas al día, si sientes dolor (y en qué momento de la succión ocurre) y cómo notas los pañales de tu bebé (mojados o con caquitas).
Ven con ropa cómoda: Idealmente prendas que te permitan desabrochar con facilidad y sin estrés. La observación directa del pecho y de cómo colocas al bebé es clave para hacer ajustes al instante.
Recuerda que vamos en equipo: El espacio de asesoría es un lugar libre de juicios. Nadie está aquí para señalar errores, sino para entender la biomecánica de tu bebé y diseñar un traje a la medida para ustedes.
Da el primer paso
Si la lactancia duele, o si sientes que tu bebé hace un esfuerzo enorme sin recompensa, busca apoyo. La lactancia es un proceso biológico natural, pero también es un aprendizaje para ambos.
